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La Navidad en Filipinas

  • Foto del escritor: Cristina Alvarez
    Cristina Alvarez
  • 7 ene
  • 3 Min. de lectura

Con las fiestas ya terminadas, me apetecía despedir la Navidad compartiendo una forma muy distinta de vivirla. Hace apenas un mes estaba en Filipinas, descubriendo una cultura diferente y otras maneras de vivir, celebrar y también de construir los espacios. Desde entonces, no he dejado de pensar en cómo se celebra allí la Navidad: un país donde las fiestas no duran solo unos días, sino varios meses, y donde la luz, la comunidad y la tradición forman parte del día a día.


Como interiorista en Barcelona, siempre me interesa observar cómo la cultura influye en la manera de habitar los espacios. La Navidad filipina es un ejemplo precioso de cómo la decoración y el entorno acompañan una forma de vivir muy concreta, profundamente ligada a lo emocional y a lo colectivo.


Arboles de navidad de rafia
Arboles de navidad de rafia

Una Navidad que empieza en septiembre

En Filipinas, la Navidad comienza en septiembre y se alarga hasta enero. Durante meses, calles, casas y comercios se llenan de luz y símbolos que anuncian que las fiestas han llegado para quedarse. No es una decoración puntual, sino una presencia constante que acompaña la vida diaria.

Las imágenes de calles iluminadas, faroles suspendidos entre árboles o restaurantes decorados reflejan esta idea de una Navidad que se vive hacia fuera, en contacto con el entorno y con los demás.


Lámparas de restaurante decoradas
Lámparas de restaurante decoradas

El parol: luz que guía y conecta

El elemento más reconocible de la Navidad filipina es el parol, un farol en forma de estrella que representa la Estrella de Belén. Más allá de su significado religioso, el parol es un símbolo de luz, esperanza y guía.

Se coloca en ventanas, fachadas, árboles, plazas y calles. Cuando aparecen los parol, sabes que la Navidad ha empezado. Y no importa si son grandes o pequeños, sofisticados o sencillos: lo importante es la luz que aportan y el mensaje que transmiten.

Como interiorista, me resulta muy inspirador ver cómo un elemento tan simple puede transformar por completo un espacio y generar una atmósfera acogedora sin necesidad de grandes recursos.



Materiales naturales y decoración artesanal

Tradicionalmente, los parol se fabricaban con papel japonés y se iluminaban con velas. Hoy en día se elaboran con bambú, madera, cuerdas, rafia o conchas de capiz, y se iluminan con luces led, adaptando la tradición a los tiempos actuales sin perder su esencia.

Muchas de las decoraciones navideñas en Filipinas están hechas a mano. No buscan la perfección, sino la calidez, la identidad y el valor de lo artesanal. Algo que, en interiorismo, tiene muchísimo sentido: los espacios más especiales no son los más perfectos, sino los que cuentan una historia.

Las texturas, los materiales naturales y la luz cálida que se repiten en estas imágenes conectan directamente con una forma de diseñar que pone a las personas en el centro.



La Navidad como experiencia compartida

La Navidad en Filipinas no se vive solo en casa. Se vive en la calle, en comunidad, en familia. La música acompaña el día a día durante meses, con villancicos internacionales y canciones tradicionales que forman parte del paisaje sonoro.


Simbang Gabi, significa “Misa nocturna” en tagalo, es una serie de nueve celebraciones litúrgicas que tradicionalmente se llevan a cabo al amanecer, del 16 al 24 de diciembre. La novena culmina en Nochebuena con la Misa de Gallo, que da la bienvenida al nacimiento de Cristo al amanecer.

Asistir a las nueve Misas se considera un acto especial de devoción, que a menudo se ofrece como acción de gracias o en petición por intenciones personales.

Después de las misas del Simbang Gabi, es habitual que vecinos y niños recorran las casas cantando villancicos. A cambio, las familias ofrecen bebidas calientes de jengibre y dulces tradicionales de arroz. Compartir forma parte de la celebración.


Árbol de Navidad de Palma
Árbol de Navidad de Palma

Qué me llevo como interiorista

Observar cómo se vive la Navidad en Filipinas me recuerda algo fundamental: los espacios no son solo contenedores, son escenarios de vida. La luz, los materiales, la decoración y la manera de ocuparlos influyen directamente en cómo nos relacionamos y en cómo recordamos los momentos importantes.


Desde Cristina Alvarez Design, creo firmemente en crear espacios que acompañen la vida real, que sean cálidos, vividos y con alma. La Navidad filipina es una inspiración preciosa para recordar que, muchas veces, menos perfección y más intención es lo que realmente marca la diferencia.

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